Cómo leer etiquetas alimentos

Conocer la composición e información relativa a los alimentos es fundamental y en muchos casos hay confusión y desconocimiento al respecto, nosotros te ayudamos.

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Hace poco que Marcos se ha ido a vivir solo, y es novato en esto de ir a la compra. Cuida su alimentación y le gusta cocinar, por lo que se fija bastante en el etiquetado de los alimentos para saber su composición nutricional, ingredientes, beneficios… Sin embargo no le parece tarea fácil, le parece que no todos los productos recogen toda la información necesaria por ello consulta al nutricionista del programa.

La nutricionista que le atiende le felicita por ser un consumidor responsable que no se fía sólo de la publicidad o de dichos, y por leer el contenido de lo que compra para elegir mejor. Le comenta que en una etiqueta podemos encontrar más o menos información o explicaciones pero hay una normativa que especifica qué información mínima debe proporcionar un producto:

  • El listado de ingredientes.
  • Los alérgenos que pueda contener el alimento.
  • El peso neto del producto.
  • Las instrucciones de uso y almacenamiento en caso que sean necesarias.
  • Las características físicas del producto o tratamiento al que ha sido sometido (congelado, concentrado, ahumado…).
  • El nombre y dirección del fabricante.
  • La fecha de consumo preferente o la fecha de caducidad.
  • Hace poco se ha introducido etiquetado obligatorio sobre información nutricional para la mayoría de los alimentos transformados. Ha de constar: el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal. La declaración habrá de realizarse obligatoriamente "por 100 g o por 100 ml" lo que permite la comparación entre productos, permitiendo además añadir los valores "por porción" de forma voluntaria.

También le resume en qué informaciones debería fijarse para poder valorar mejor un alimento:

  • El listado de ingredientes especifica los componentes del producto de mayor a menor cantidad. Es decir, el orden del listado no es aleatorio, sino que va de más a menos gramos de un ingrediente concreto. Por ejemplo, el principal componente de muchos productos de bollería y chocolate es el azúcar por encima de la harina, los huevos o incluso el propio cacao de una tableta.
  • El origen de los aceites: Por ley es obligatorio especificarlo en el etiquetado. Hay aceites vegetales (el de oliva) saludables, mientras que existen aceites vegetales saturados no tan aconsejables (el de palma o el de coco). Antes, si una marca no especificaba de qué tipo de aceite vegetal se trataba, seguramente era porque no era de oliva ni posiblemente de girasol ya que, de lo contrario, le interesaría publicitarlo.
  • La descripción del producto: independientemente de lo que muestren las imágenes del envase o el color del alimento. Por ejemplo, no es lo mismo un batido de chocolate que un batido sabor chocolate que puede no contener chocolate, sólo el aroma. No es lo mismo un yogur con soja que un postre de soja, ya que el segundo es a base de soja mientras que el primero es un yogur, a base de leche, al cual se le añade soja en mucha menor cantidad.
  • Las alegaciones del producto: que el etiquetado publicite una característica del producto no significa que otro que no lo haga, no lo contenga. Por ejemplo, algunos etiquetados indican que el atún es “fuente natural de omega-3” pero debemos tener en cuenta que todo el atún es rico en omega 3, lo indique o no. Otro ejemplo es indicar que un producto no contiene colesterol cuando es un hecho natural.