Los riesgos de las bebidas energéticas

Si te preocupa que tus hijos consuman bebidas energéticas, resolvemos todas tus dudas sobre este tipo de refrescos y te explicamos los peligros que puede implicar una ingesta desmesurada.

Puedes solicitar el servicio llamando al 900 103 358, completando el formulario online o a través de la app de MAPFRE. Te atendemos de lunes a domingo las 24 horas del día.

Marta, socia de MAPFRE teCuidamos, tiene un hijo preadolescente que últimamente ha comenzado a tomar bebidas energéticas. Aunque en casa no compran este tipo de producto para evitar su consumo, en ocasiones él mismo las adquiere al volver del colegio y el fin de semana pide a sus padres que las compren como algo especial. Marta tiene dudas sobre si estas bebidas se pueden considerar un refresco o si son más perjudiciales, por lo que decide ponerse en contacto con el servicio de Asistente Nutricional de MAPFRE.

La nutricionista que atiende su consulta le explica que el principal problema de las bebidas energéticas radica en su composición:

  • Grandes cantidades de azúcar simple.
  • Cafeína: una lata contiene aproximadamente 300-400 mg dependiendo de la marca comercial, equivalente a 3 o 4 tazas de café o refresco de cola, pudiendo superar la dosis máxima aconsejada para adultos y superando con creces la dosis aconsejada para los niños.
  • Altas concentraciones de extractos de hierbas: hay muy pocos estudios que determinen sus efectos en los humanos.

El equipo del servicio advierte a Marta, socia de MAPFRE teCuidamos, precisamente de la situación que está viviendo: en muchas ocasiones, los niños y adolescentes consumen bebidas energéticas sin control, ya que las consideran meros refrescos y ni ellos ni sus padres son conscientes de los peligros que entrañan.

La nutricionista le indica los efectos adversos que este tipo de brebajes puede provocar en su hijo según la EFSA, que es la máxima autoridad europea en alimentación:

  • Trastorno del estado de ánimo, baja autoestima y depresión.
  • Empeoramiento del rendimiento escolar.
  • Mala calidad del sueño.
  • Empeoramiento del asma si tuviera.
  • Obesidad.
  • Aumento de la tensión arterial.
  • Aumento de hiperglucemias.
  • Interacción con medicamentos.
  • Problemas óseos y dentales.
  • Puede empeorar afecciones cardiacas preexistentes.

Teniendo esto en cuenta, la EFSA es clara en sus recomendaciones, que el equipo de MAPFRE teCuidamos traslada a nuestra clienta:

  • Los menores de 12 años no deben tomar bebidas energéticas bajo ninguna circunstancia.
  • Se desaconseja también en niños más mayores, ya que se calcula que la mitad del consumo de este tipo de bebidas lo lleva a cabo la población entre 12 y 25 años, habitualmente mezclado con alcohol.
  • La combinación de bebidas energéticas y alcohol puede provocar, tanto en adultos como en adolescentes, efectos indeseables de alteraciones cardíacas como taquicardia, palpitaciones, aumento de la presión arterial, falta de coordinación motora…

Como conclusión del análisis de varios estudios sobre este tipo de bebidas, se considera inaceptable el consumo en niños y aceptable en adultos no sensibles a la cafeína, siempre que sea moderado y esporádico y no se mezcle con alcohol, teniendo en cuenta que este tipo de bebidas no cubre ninguna necesidad esencial.

Marta, socia de MAPFRE teCuidamos, piensa que contactar con este servicio gratuito de especialistas en nutrición ha sido una buena opción, pues le han alertado sobre un tema que podría haber pasado por alto.