Síndrome del nido vacío

Hay situaciones en la vida que debemos afrontar y que son difíciles de gestionar emocionalmente. ¡Deja de sentirte desanimado y vuelve a tener la energía de antes!

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Hace un mes que el hijo pequeño de Rosa se fue a vivir fuera y tanto ella como su marido, ambos ya jubilados, se han quedado en casa solos. Rosa se siente triste, le echa de menos y no sabe en qué ocupar el tiempo. Una mañana, en la que vuelve a sentirse desanimada y con poca energía, decide llamar al servicio de Orientación Psicológica para comentar lo que le está pasando.

El psicólogo que atiende la llamada le pide a Rosa que le explique cómo se siente, pero también le pregunta por su pareja, ya que él sí que está en casa pero ella apenas lo menciona. Y es que, como después le explica, en muchas situaciones en las que se da esta situación (que recibe el nombre de “nido vacío”) la presencia de los hijos ha “tapado” una relación no del todo satisfactoria de los padres. Y es que en los casos en que entre los miembros de la pareja existía una satisfactoria relación de base y se ha cuidado la calidad del vínculo, el síndrome del nido vacío no suele aparecer o lo hace de una forma fácilmente manejable.

Para afrontarlo, el psicólogo le da unas pautas…

  • Ante todo, aceptar que los hijos se han hecho mayores y aprender a establecer con ellos una nueva relación entre adultos que puede resultar también muy gratificante para ambas partes.
  • Sentir satisfacción por haber criado a unos hijos con capacidad de autonomía, que han llegado a un nivel satisfactorio de desarrollo y que inician una nueva etapa vital por sus propios medios.
  • No culpar a los hijos por el estado de tristeza que puedan sentir, evitando que éstos se vean obligados a permanecer en el hogar o como figuras imprescindibles en el mismo, por ejemplo, como mediadores de conflictos entre sus padres.
  • Ser conscientes de que esta nueva etapa vital sin los hijos en el hogar puede posibilitar una nueva intimidad entre los miembros de la pareja. Puede resultar satisfactorio percibir el lado positivo de la nueva situación en la que se hallan, como mayor libertad y tiempo para cultivar la relación de pareja.
  • Disfrutar del tiempo libre, realizando nuevas actividades y desarrollando aficiones o hobbies. Es un momento vital adecuado para retomar temas que habían quedado relegados por la crianza de los hijos, como, por ejemplo, viajar o dedicar más tiempo a la vida social.
  • Buscar la ayuda profesional de un psicólogo que, de manera presencial pueda ayudarle, en caso de que el estado de tristeza, soledad o nostalgia persista y no se halle la forma de superarlo por sí mismos.

Un equipo de psicólogos te ayudará en casos de:

  • Crisis de ansiedad, ataques de pánico, trastornos depresivos.
  • Problemas familiares o de pareja.
  • Comportamiento infantil y adolescente.
  • Acompañamiento tras un diagnóstico de patología grave.
  • Incluye al año entrevista inicial y 3 sesiones telefónicas de seguimiento.