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Publicado abril 2026
10 Min de lectura
Disfrutando tu pasión por las plantas
Carmen, socia del Club Mapfre de 65 años y recién jubilada, es una apasionada de las plantas y tiene un pequeño jardín del que disfruta siempre que puede. Ahora que dispone de más tiempo libre, su objetivo es cuidarlo mejor y organizarlo para que sea un espacio cómodo, bonito y adaptado a sus necesidades, sin que el mantenimiento le suponga un sobreesfuerzo. Por eso, quiere conocer cómo y cuándo plantar para cuidar sus plantas y tener un jardín en buen estado.
Por ello, ha decidido aprovechar los beneficios de pertenecer al Plan de Fidelización de Mapfre, y ha contactado con el Experto Yo Me Ocupo del Club Mapfre para que la oriente sobre los pasos a seguir para planificar su jardín, qué épocas son mejores para plantar según el tipo de planta, la estación del año o el clima de su zona. Nuestro Experto le ha preparado una completa guía de cuidado de plantas con toda esa información y, además, le ha explicado cuáles son los cuidados básicos para mantener en jardín el perfecto estado.
- ¿Cuándo plantar?
- Cuidados
- Mantenimiento
Cuándo plantar según el tipo de planta, la estación y el clima
Cuando plantar plantas es una de las preguntas más habituales entre quienes se inician en la jardinería, y la respuesta no es única: depende del tipo de planta, del lugar donde vives y de las condiciones climáticas de cada temporada. Dicho esto, como regla general, la primavera es la mejor estación para plantar la mayoría de las especies, tanto de interior como de exterior. Las temperaturas suaves y el aumento de horas de luz crean las condiciones ideales para que las raíces se asienten y la planta comience a crecer con fuerza.
Las plantas de exterior con flor, las aromáticas, los arbustos y los árboles frutales agradecen especialmente una plantación entre marzo y mayo en la mayor parte de España. Si vives en zonas con inviernos suaves, como el sur o la costa mediterránea, también puedes adelantar algo las siembras a finales de febrero. En cambio, si el invierno en tu zona es frío y hay riesgo de heladas hasta entrado marzo, es mejor esperar. El otoño, entre septiembre y noviembre, es también un buen momento para plantar bulbos de floración primaveral, como tulipanes o narcisos, y para establecer céspedes y setos.
Las plantas de interior, por su parte, son algo más tolerantes a la época de plantación porque el ambiente del hogar es más estable. Aun así, primavera y verano son los momentos más recomendables, ya que la planta tiene más energía para adaptarse al nuevo sustrato y al nuevo espacio.
Qué factores influyen en el momento de plantación
Más allá del calendario de plantación, hay varios elementos que determinan si el momento es el adecuado. La temperatura del suelo es uno de los más importantes: las raíces necesitan que la tierra esté suficientemente cálida para absorber nutrientes con eficacia. En general, por debajo de los 10 °C, muchas plantas entran en un estado de letargo y no arraigan bien.
La humedad ambiental y el régimen de lluvias también juegan un papel clave. Plantar justo antes de una época de lluvias moderadas es ideal, porque así las raíces reciben la hidratación que necesitan sin que tengas que regar en exceso. El tipo de suelo es otro factor a tener en cuenta: un suelo con buen drenaje permite que el agua no se acumule y evita el encharcamiento, que es una de las principales causas de muerte de las plantas. Finalmente, la exposición solar del lugar donde vas a plantar condiciona qué especies son adecuadas para ese rincón de tu jardín o terraza.
Qué pasa si plantas fuera de temporada
Plantar fuera del momento adecuado no significa que la planta vaya a morir, pero sí que tendrá más dificultades para adaptarse y que necesitará más atención de tu parte. En verano, el calor intenso y la mayor evaporación del suelo obligan a regar con más frecuencia y a proteger la planta del sol directo en las horas centrales del día. En invierno, el frío ralentiza el crecimiento y puede dañar las raíces si no se toman precauciones como cubrir la base con mantillo o acolchado.
Si te ves en la situación de plantar fuera de temporada, elige días nublados o de temperatura moderada, riega bien antes y después del trasplante y evita abonar hasta que la planta se haya estabilizado.
Cuando conviene trasplantar una planta
Cuando trasplantar una planta es otra duda frecuente. Lo más habitual es que una planta necesite un cambio de maceta o de ubicación cuando sus raíces empiezan a salir por los agujeros del fondo, cuando el crecimiento se detiene sin razón aparente o cuando el sustrato lleva más de dos años sin renovarse y se ha compactado.
La mejor época para el trasplante también es la primavera, justo antes de que comience el período de mayor actividad. Hazlo con cuidado para no dañar las raíces, usa un tiesto que sea solo un par de centímetros más grande que el anterior -uno demasiado grande puede acumular humedad en exceso- y riega bien después del trasplante. En las semanas siguientes, coloca la planta en un lugar con luz indirecta y evita abonar hasta que se haya recuperado del estrés del cambio.
Cuidados básicos para mantener tu jardín
Los cuidados básicos de las plantas empiezan mucho antes de regar o abonar: empiezan en el momento en que decides dónde vas a colocarlas. La exposición solar es determinante. Las plantas de sol pleno, como la lavanda, el romero o los geranios, necesitan al menos seis horas de luz directa al día. Las plantas de sombra, como los helechos o las begonias, prefieren rincones resguardados donde la luz sea tenue y filtrada. Y luego están las de media sombra, que se adaptan bien a espacios con luz indirecta durante la mayor parte del día.
En el interior del hogar, acercar las plantas a las ventanas orientadas al sur o al este es, por lo general, la mejor opción para garantizarles suficiente luz. Si tu piso tiene poca luminosidad natural, existen especies que se adaptan muy bien a estas condiciones, como la pothos, el ficus lyrata o la sansevieria.
El tipo de suelo o sustrato es igual de importante. Cada planta tiene sus preferencias: las cactáceas y suculentas agradecen un sustrato arenoso con muy buen drenaje, mientras que las plantas tropicales prefieren tierras más ricas en materia orgánica y con cierta capacidad de retención de agua. Para el jardín, antes de plantar nada nuevo, conviene analizar el suelo: si es muy arcilloso, se puede mejorar añadiendo arena gruesa y compost; si es muy arenoso, se beneficia de la incorporación de materia orgánica que ayude a retener la humedad.
Cómo regar correctamente según la planta y la época del año
La frecuencia de riego es uno de los aspectos que más confunde a quienes se inician en el cuidado del jardín. El error más común es regar todos los días por rutina, sin tener en cuenta las necesidades reales de cada planta ni las condiciones del momento. El riego en exceso es, de hecho, una de las principales causas de muerte de las plantas, ya que el encharcamiento favorece la aparición de hongos en las raíces.
Una buena forma de saber si una planta necesita agua es introducir el dedo unos dos centímetros en el sustrato: si la tierra está húmeda, espera; si está seca, riega. En verano, la mayoría de las plantas de exterior necesitan riego más frecuente, idealmente a primera hora de la mañana o al atardecer para evitar que el agua se evapore antes de llegar a las raíces. En invierno, el riego se reduce considerablemente, especialmente en plantas que entran en reposo vegetativo.
Para las plantas de interior, lo habitual es regar entre una y dos veces por semana en los meses cálidos, y reducirlo a una vez cada diez o quince días en invierno. Usa siempre agua a temperatura ambiente y asegúrate de que las macetas tienen agujeros de drenaje para que el exceso de agua salga sin acumularse.
Cuando abonar y podar para favorecer el crecimiento
El abono aporta a la planta los nutrientes que el sustrato no puede ofrecerle de forma indefinida. La época más adecuada para abonar es la primavera y el verano, que coinciden con el período de mayor crecimiento. En otoño e invierno, la mayoría de las plantas reducen su actividad y no necesitan aporte extra de nutrientes; abonar en estas estaciones puede incluso resultar perjudicial.
Existen abonos de liberación lenta, que se incorporan al sustrato cada tres o cuatro meses, y abonos líquidos, que se añaden al agua de riego con más frecuencia, pero en pequeñas dosis. En el caso de plantas para principiantes, los abonos de liberación lenta son más cómodos y seguros.
La poda tiene objetivos distintos según el momento en que se realiza. La poda de formación, que da forma a arbustos y árboles jóvenes, se hace en invierno o a finales de otoño, cuando la planta está en reposo. La poda de mantenimiento, para eliminar ramas secas o enfermas, puede hacerse en cualquier momento del año. Y la poda de flores marchitas —llamada deadheading— se realiza durante la floración para estimular la aparición de nuevas flores.
Diferencias entre el cuidado de plantas de interior y de exterior
El cuidado de plantas de interior y exterior comparte principios básicos, pero presenta diferencias importantes. Las plantas de exterior están expuestas a las variaciones climáticas —lluvia, viento, heladas, calor intenso— y su mantenimiento se adapta a cada estación de forma natural. Las de interior viven en un ambiente más controlado, pero eso no significa que sean más fáciles: la falta de luz, el aire seco de la calefacción en invierno o el exceso de temperatura en verano pueden estresarlas.
Otro factor diferencial es la humedad ambiental. Las plantas tropicales de interior, como la calathea o el ficus, agradecen que pulverices sus hojas con agua con cierta frecuencia o que coloques un humidificador cerca, especialmente en invierno cuando la calefacción reseca el ambiente. Las plantas de exterior, en cambio, dependen de las condiciones climáticas de tu zona y solo requieren tu intervención cuando hay periodos de sequía prolongada o temperaturas extremas.
Mantenimiento de jardines y plantas durante todo el año
Cuidados de las plantas en primavera, verano, otoño e invierno
El mantenimiento de plantas cambia con cada estación, y adaptar tu rutina a este ritmo es la clave para que tu jardín luzca bien durante todo el año. Llevar un calendario de plantación y de tareas básicas te ayuda a no olvidarte de nada importante.
- En primavera, la actividad se dispara. Es el momento de plantar, trasplantar, empezar a abonar y reanudar el riego con más regularidad. También es la época en la que pueden aparecer las primeras plagas comunes, como los pulgones o la araña roja, así que conviene revisar las plantas con frecuencia y actuar pronto si detectas algo. La poda de arbustos de floración otoñal también se hace en esta estación.
- En verano, el calor y la falta de lluvia son los principales desafíos. El riego debe ser más frecuente y, si es posible, automatizado para asegurarte de que las plantas no pasan sed durante los días de más calor. Proteger las plantas más sensibles del sol directo del mediodía y mulchear la base de los árboles y arbustos para retener la humedad del suelo son dos medidas muy eficaces.
- El otoño es un período de transición. Las plantas empiezan a prepararse para el invierno, el riego se reduce y se deja de abonar. Es el momento de plantar bulbos de floración primaveral, limpiar el jardín de hojas caídas y podar las plantas que lo necesitan antes del frío. También es una buena época para sembrar céspedes y para reforzar el sustrato con compost.
- En invierno, la mayoría de las plantas están en reposo y necesitan muy poca intervención. El riego es mínimo, no se abona y hay que proteger las especies más sensibles al frío con telas de geotextil o trasladándolas al interior si están en maceta. Las plantas de interior pueden verse afectadas por la calefacción, así que conviene alejarlas de los radiadores y revisar periódicamente si necesitan agua.
Errores más comunes al cuidar plantas y cómo evitarlos
Uno de los errores más frecuentes en el cuidado de jardín es regar en exceso. Las hojas amarillas son muchas veces la primera señal de que las raíces están sufriendo por exceso de humedad, aunque también pueden indicar falta de nutrientes o exposición solar inadecuada. Antes de regar, comprueba siempre el estado del sustrato.
Otro error habitual es colocar las plantas en un lugar que no se adapta a sus necesidades de luz. Una planta de sol en un rincón oscuro no crecerá bien, por mucho que la riegues y la abones. Y al revés: una planta de sombra expuesta al sol directo puede quemarse y marchitarse en pocos días.
Descuidar el sustrato también pasa factura. La tierra se agota con el tiempo, pierde nutrientes y se compacta, lo que dificulta el drenaje y la absorción de agua. Renovar el sustrato cada uno o dos años y añadir compost o abono de forma regular mantiene la tierra en buen estado.
Por último, retrasar la actuación ante las primeras señales de plagas comunes es un error que puede costar caro. Detectar a tiempo los pulgones, las cochinillas o el oídio y tratarlos con productos específicos evita que el problema se extienda a toda la planta o al resto del jardín.
Rutina básica de mantenimiento de jardines
Una rutina básica de mantenimiento de jardines no tiene por qué ser complicada. Con unas pocas acciones regulares puedes mantener tus plantas en perfectas condiciones sin dedicarles horas cada semana.
Cada día o cada dos días en verano, revisa el estado del riego: comprueba si la tierra está seca y riega si es necesario. Cada semana, dedica un rato a observar tus plantas en busca de señales de plagas, hojas en mal estado o cambios en el crecimiento. Cada mes, limpia las hojas de las plantas de interior para que la luz llegue bien y revisa si alguna maceta necesita un sustrato nuevo o un trasplante.
En primavera y otoño, bloquea un par de tardes para las tareas más intensas: poda, abonado, siembra y limpieza general del jardín. Con esta organización, el cuidado y mantenimiento de jardines deja de ser una carga y se convierte en una actividad gratificante que, además, te mantiene activo y en contacto con la naturaleza. Y si tienes dudas puntuales, recuerda que los viveros de tu zona son una fuente de consejo muy valiosa: los profesionales conocen las particularidades del clima local y pueden orientarte sobre las especies y los cuidados más adecuados para tu zona.
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