Pensamientos negativos en niños

Si notas que tu hijo ha empezado a adoptar una actitud negativa, a través del servicio de Psicología del Asesor Médico te ofrecemos la información necesaria para ayudar al niño a gestionar este tipo de pensamientos.

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Arturo

Arturo,Socio de MAPFRE teCuidamos,está preocupado por su hijo de 11 años. Últimamente ha adoptado un discurso negativo y no para de repetir frases como: “todos me odian…”, “soy tonto…”, “nunca entenderé este tema de matemáticas…”. Aunque intenta darle la vuelta y hacerle ver las cosas de forma positiva, siente que no le llega el mensaje y teme que esta actitud le afecte en su rendimiento escolar o en su desarrollo personal.

Para pedir consejo, se pone en contacto con nuestro servicio de Psicología del Asesor Médico, donde la psicóloga que atiende su llamada le comenta que el objetivo no ha de ser eliminar los pensamientos negativos del niño, sino permitirle comprenderlos y crear alternativas. Siempre que los hijos exteriorizan un pensamiento negativo, es una oportunidad para los padres para poder intervenir y educar.

Por lo tanto, es fundamental no censurarlo nunca, ya que, en caso contrario, el niño puede entender que comentarlo es inapropiado y tendería a identificar estos pensamientos como algo malo que se debe esconder. Evidentemente, dejar de expresar los pensamientos negativos no significa dejar de tenerlos, sino que se dificulta así su capacidad de autorregulación y de resiliencia.

Para combatir los pensamientos negativos del niño, la psicológica le comenta a Arturo que es básico observar sus tendencias y aprender a anticiparlas. Es decir, debe estar atento a cuándo suele ser más negativo su hijo y en qué áreas se manifiesta esa actitud en mayor medida.

Se trata de que el padre reconozca y empatice con el malestar del pequeño, procurando no minimizarlo o ridiculizarlo nunca. Posteriormente, hay que enseñarle a buscar excepciones a esos pensamientos, crear contextos y ampliar el foco de su atención para que pueda también ganar perspectiva. Por ejemplo, en vez de decir “soy tonto”, es más saludable desde el punto de vista psicológico decir “la próxima vez tengo que prepararme el tema con más tiempo”.

Niño triste sentado en la ventana

Arturo también recibe un documento con algunas técnicas de visualización que puede poner en práctica para eliminar los pensamientos negativos del niño:

  • Tratar a los pensamientos como nubes: están en constante movimiento y tarde o temprano, si no se pone resistencia, pasarán. Visualizar cómo se transforman y se van.
  • Ver los pensamientos como trenes: explicarle al niño que su mente es como una estación y los pensamientos son como trenes, cada uno le deja emociones diferentes. Pararán algunos trenes que le generen emociones desagradables, pero tarde o temprano se irán y recuperará la tranquilidad. Puede ayudar visualizar al jefe de estación tocando el silbato para que el tren salga y ver como se aleja a toda velocidad.
  • Visualizar los pensamientos negativos como si fueran una radio: se puede bajar el volumen hasta hacerlos inaudibles, se puede poner “pause” o incluso pasar a la siguiente canción, se pueden bajar las revoluciones o subirlas como si fuera un disco rayado...
  • Actividades plásticas y externalización:

    • Dibujar los pensamientos negativos: por ejemplo, “los monstruos de la negatividad”. ¿Qué forma tienen?, ¿qué color?, ¿qué ropa llevan?, ¿qué cosas dicen? Aquí también puede ayudar ponerles una voz graciosa para que sean menos amenazantes, como la de un payaso; taparles la boca con algún objeto dibujado encima, como un chupete; cambiarle las ropas o la forma por otras menos terroríficas, o incluso a modo de ritual, romper el dibujo después, como vía para hacer desaparecer toda la negatividad.
    • Cómics: los niños más mayores pueden hacer cómics o viñetas en las que los pensamientos negativos (representados también por una figura) sean exterminados humorísticamente por un superhéroe que represente la fortaleza interior del niño.
    • Escalas: es importante poder graduar la intensidad de los pensamientos negativos, ya que no todos serán igual de potentes. Puede ponerse una puntuación de 0 a 10 de intensidad. También puede ayudar la imagen de un termómetro y que el niño señale la intensidad.

Por último, la psicóloga comenta a Arturo que, si los pensamientos negativos en el niño afectan a la funcionalidad del día a día, en las relaciones sociales, en la alimentación, en el sueño, etc., y se manifiestan corporalmente a través de somatizaciones es importante acudir a un psicoterapeuta.

Desde MAPFRE, debido a la eventual situación del COVID -19, aconsejamos seguir las instrucciones que se comuniquen en cada momento por parte de las Autoridades Sanitarias y organismos oficiales competentes.