Indemnizaciones por despido y cobro de atrasos

La mayoría nos sentimos desprotegidos cuando nuestra empresa elige prescindir de nosotros. En ese momento debemos decidir si nos fiamos de los cálculos que nos han hecho o pedir asesoramiento, en el caso de que no sepamos hacerlo nosotros.

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Nuestro servicio teCuidamos prestó asesoramiento a Jorge, Representante Comercial recientemente despedido por su empresa. Tenía dudas sobre si debía tributar su indemnización o no.

Jorge trabajaba en la empresa desde el 2009 y se ha visto afectado por un ERE, por el que acordaron abonarle 200.000€ (33 días por año trabajado).

Dado que es un expediente de regulación de empleo posterior al 1 de Agosto del 2014, y la cuantía excede los 180.000€, solo debería cotizar sobre los 20.000€ restantes, con una reducción del 30%.

A partir del 1 de Agosto de 2014, las indemnizaciones que se perciban por despido estarán exentas de cotización, con un límite de 180.000€. Superado este límite cotizarán como rendimientos de trabajo en el IRPF, teniendo una reducción del 30% si se tienen más de dos años de antigüedad. Esta reducción no podrá superar los 300.000€ si se hace en un solo pago.

Según el Estatuto de los Trabajadores, las cuantías que corresponden en concepto de indemnización y que se consideran exentas son, 33 días de salario por año trabajado con un límite de 24 mensualidades, si el contrato está formalizado a partir del 12 de Febrero del 2012. Si el contrato es anterior, serán 45 días de salario por año trabajado, hasta el 12 de Febrero de 2014, y 33 a partir de ahí.

Si hubiese habido atrasos en el cobro de las nóminas, y éstas se liquidaran en el momento del despido, deberíamos tributarlas al año correspondiente, y con las condiciones laborales de esa fecha. Esto supone hacer una declaración complementaria del año en cuestión.