Urticaria solar

Si quieres conocer más acerca de la urticaria solar, o tienes cualquier tipo de duda, consúltanos para tomar el mejor plan de acción.

Puedes solicitar el servicio llamando al 900 103 358, completando nuestro formulario online o a través de la app de MAPFRE. Puedes contactarnos las 24h, los 365 días.

Berta fue a la playa y al cabo de un rato de estar expuesta al sol, notó como su piel enrojecía, le picaba y se llenó de ronchas. Ya le había pasado de forma más leve, pero no le había dado importancia, pero ahora decide llamar al Servicio de Orientación Médica de MAPFRE teCuidamos.

El médico que la atiende le explica que puede tratarse de una urticaria solar y que debería acudir al dermatólogo para confirmar el diagnóstico. Le explica que se trata de una rara urticaria física provocada por la luz y puede desencadenarla tanto el sol de la playa, como una lámpara de interior de suficiente potencia.

Los pacientes explican que la reacción no es igual ante todos los tipos de luz ni a distintas horas del día. Puede ocurrir que las zonas donde habitualmente toca la luz, como la cara o las manos, no desarrollen la urticaria, pero que sí lo hagan los brazos, las piernas o las zonas de la piel que normalmente van más cubiertas. Lógicamente, la intensidad y repercusión de la urticaria solar será mayor en los países soleados como el nuestro, sobre todo cuando las personas tienden a hacer vida al aire libre.

Es una enfermedad que, aunque popularmente puede llamarse “alergia al sol” no se estudia mediante las pruebas de alergia comunes. De hecho, debe estudiarla siempre un servicio de dermatología que disponga de unas pruebas especiales denominadas pruebas fotolumínicas o “fototest”. Estas pruebas pueden determinar la longitud de onda implicada en la urticaria solar y son esenciales para guiar el tratamiento.

En general, esta enfermedad tiene una evolución crónica y larga, aunque puede autolimitarse con el tiempo. No existe una manera de predecir la evolución ni de ofrecer un pronóstico, por lo que lo mejor es que se ponga en manos del especialista, en este caso del dermatólogo, que es quien mejor puede aconsejarle en su caso.

Berta agradece mucho la información recibida y enseguida pide cita con el dermatólogo para una visita presencial.