Rebeldía adolescente

Los adolescentes se encuentran en una dualidad debido a que siguen necesitando y dependiendo de sus padres, pero también necesitan diferenciarse de ellos y construir su propia identidad, lo que genera preguntas, negatividad y discusiones.

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Luis y Lurdes están llegando al límite pues no saben cómo comunicarse con su hija adolescente, que se muestra cada vez más rebelde, contestona y bastante distante con ellos. Antes de valorar si acudir a un especialista, les parece adecuado consultar telefónicamente con el equipo de psicólogos de MAPFRE para que les asesoren.

Desde el servicio de Orientación Psicológica, el psicólogo que les llama les pide más detalles de su relación con la joven para recabar datos y exponerles también qué pasa a estas edades y cómo pueden gestionar la situación. Para ello, y poniéndose en el lugar de la adolescente, les explica que suele ser dificultoso a estas edades manifestar con palabras aquello que piensan y sienten, resultándoles más fácil, en muchas ocasiones, expresarse mediante acciones, con determinados gestos y actitudes (como, por ejemplo, dar un portazo o llegar tarde a casa).

Les recomienda tener en cuenta y aplicar unas sugerencias para generar una buena comunicación entre ellos y su hija:

  • Hacer que el adolescente se sienta escuchado, mostrarle interés y atención y darle la oportunidad de exponer su opinión, evitando los discursos unidireccionales. Es importante terminar las frases con expresiones que inviten a mantener la comunicación (como, por ejemplo, “¿qué piensas tú?”).
  • Dar importancia a los temas de los que habla, teniendo en cuenta que para él, en su momento vital y situación, pueden ser temas fundamentales.
  • Se debe tener en cuenta que es más probable que un chico adolescente busque hablar con alguien que sepa que respetará su intimidad, no divulgará la información tratada y no se molestará o escandalizará si se le cuenta algún secreto o confidencia.
  • Dedicar tiempo exclusivo para su hija, por ejemplo, acompañándole a algún lugar o compartiendo alguna actividad de su interés, en la que pueda expresarse.
  • No se debe entrar en diálogos forzados o interrogatorios que no respeten la intimidad de la chica o su deseo de no hablar en ese momento. Es aconsejable aprovechar ocasiones en las que se muestre accesible.
  • Los padres deben utilizar un tono de voz amable, positivo y cercano. Es conveniente evitar una posición excesivamente autoritaria y facilitarle también las razones o los motivos por los que se le está pidiendo algo, poniendo un límite, etc.
  • Es recomendable reconocerle lo positivo y elogiarle por ello.
  • Ante situaciones de desacuerdo o conflictivas, el chico también debe poder razonar su postura y defender su propio punto de vista. No se le debe gritar ni perder el control delante del él, ya que este hecho lo alejará más y le ofrecerá un modelo de actuación no deseable. Tampoco mostrarle indiferencia o desatenderlo. Es preferible aplazar la conversación a otro momento.
  • El adulto no debe entrar en provocaciones y siempre debe responder con calma y autocontrol.
  • La comunicación entre ambas partes siempre debe ser desde el respeto, evitando la humillación, las amenazas, el ridículo o los insultos.
  • Los progenitores deben mostrar una coherencia entre lo que predican y lo que practican, dándole ejemplo para otorgar credibilidad a su postura.
  • Evitar estos temas delicados, como los relacionados con la sexualidad o el consumo de alcohol o drogas o negarlos facilita que los adolescentes busquen esa información en otras personas o en fuentes no fiables o falsas.

Luis y Lurdes reciben con gran agradecimiento estos consejos, que la psicóloga les envía, seguros de que los pondrán en práctica con su hija. En espera de resultados, quedan en comunicarse de nuevo con el servicio si más adelante es necesario.