Dolor de cervicales trabajando en el ordenados
Asesor Médico

¿Cómo convivir con el dolor crónico?

El dolor, en general, es un sentimiento subjetivo generalmente asociada a un daño en los tejidos, pero suele que ser puntual y responde a una causa concreta. Sin embargo, en ocasiones esta situación es más complicada, cuando no se puede identificar su origen o se trata de un dolor crónico. Si no sabes cómo combatirlo, o al menos convivir con él para llevar una vida lo más normal posible, te mostramos los diversos tratamientos paliativos.

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El Asesor Médico resuelve cualquier consulta llamado al 900 805 707, completando nuestro formulario online o a través de la app de MAPFRE.

Publicado junio 2021

Marta es Socia de MAPFRE teCuidamos y viene experimentado desde hace semanas un dolor permanente en la zona lumbar. Como no tiene muy claro cuál es su origen y la mejor manera de solucionarlo, decide llamar a nuestro Asesor Médico para consultar si puede ofrecerle información útil sobre las posibles causas, y si se puede tratar de algún tipo de dolor crónico. Hace tiempo que pertenece al Plan de Fidelización de MAPFRE, y sabe que puede aprovechar todas sus ventajas, entre ellas, el asesoramiento de todos sus expertos y asesores. Gracias a ello, el profesional que le atiende le explica que el dolor se considera crónico cuando rebasa las 12 semanas de duración y le ofrece más información sobre sus posibles causas y cómo vivir con él con la mayor calidad de vida, así como cuál sería el tratamiento más adecuado en su caso.

  • Qué es
  • Dolor lumbar
  • Otros tipos de dolor crónico

Qué es

Un dolor agudo “convencional” está causado por un estímulo (ya sea mecánico: un golpe; químico: inflamación por una infección; o térmico: una quemadura) que actúa sobre receptores específicos que están distribuidos por el cuerpo. Éstos interaccionan con el cerebro donde se transmite la sensación de dolor a la zona afectada. Este tipo de dolor es fácilmente solucionable, ya que responde bien a los medicamentos analgésicos.

Por el contrario, el dolor crónico suele ser mucho más difícil de tratar que el agudo. La causa puede ser una enfermedad de larga duración y en ocasiones el dolor “se independiza” de la causa que lo originó. También puede producirse dolor sin existir afectación alguna de los tejidos. Es el conocido como dolor psicosomático. Dependiendo de la duración del dolor, se clasifica como dolor agudo (si no dura más de 4 semanas) y subagudo (entre 4 y 12 semanas). El dolor crónico (más de 12 semanas) supone entre un 10 y un 40% de los casos.

La visión médica tradicional considera al dolor como un mero síntoma de una enfermedad. Para el dolor agudo este modelo funciona adecuadamente, ya que su tratamiento con medicamentos analgésicos tiene una elevada tasa de éxito. Pero no sucede así en los casos de dolor crónico, que a menudo se presentan junto a cuadros de ansiedad, depresión, etc, por lo que habría que abordarlo con un tratamiento interdisciplinar que incluye medicina, fisioterapia, asistencia social o psicología, entre otras especialidades, y dada su mayor complejidad. Algunas de las técnicas que se contemplan en el tratamiento del dolor crónico, y que han mostrado efectos positivos, son la relajación, la meditación o la terapia cognitivo-conductual.

Dolor lumbar

La lumbalgia es el dolor que se localiza en la parte baja de la espalda, concretamente en la zona lumbar, que se extiende desde las últimas costillas hasta el hueso sacro, por encima de las nalgas. Si el dolor se irradia además hacia una nalga, el muslo o incluso por debajo de la rodilla, se tratará de “lumbociática”. Los pacientes con dolor lumbar crónico suponen un verdadero problema sanitario y económico para los países desarrollados dado el elevado grado de absentismo laboral que su situación les provoca.

El dolor de espalda es un síntoma que aparece con mucha frecuencia. De hecho, se estima que más del 80% de la población sufrirá de lumbalgia en algún momento de su vida. En contra de lo que suele pensarse, la lumbalgia es de origen inespecífico en la gran mayoría de los casos, es decir, no se identifica ninguna causa concreta responsable del dolor. No obstante, hay un pequeño porcentaje de casos dónde sí la hay: desde la artrosis, común en personas mayores, a problemas reumatológicos más concretos (como la espondilitis anquilosante), pasando por un traumatismo, una hernia de disco, un estrechamiento del canal espinal o una infección.

También puede suceder que la lumbalgia no sea más que el síntoma de otro problema que no esté relacionado con la espalda en sí misma, sino que sea un reflejo de un problema en otra parte del cuerpo (como la litiasis renal o la pancreatitis, entre otros). Finalmente, existen aspectos psicológicos como la presión laboral que pueden somatizar el estrés en forma de lumbalgia. Sí existen factores de riesgo asociados a una mayor probabilidad de padecer dolor lumbar. Entre ellos se encuentran circunstancias individuales como la edad, el sobrepeso o el sexo femenino. También se relacionan las tareas que requieren de un gran esfuerzo físico, los malos hábitos posturales, la falta de actividad física o la pérdida del tono muscular abdominal.

Cómo aliviar el dolor de espalda

Dado que en la mayoría de los pacientes la lumbalgia desaparece en menos de 4 semanas, el tratamiento se dirige a aliviar el dolor, recuperar la funcionalidad y prevenir nuevos episodios. Con respecto al reposo en cama, éste no se recomienda, ya que los pacientes se recuperan peor y suelen tener más dolor. Lo recomendable es, en la medida de lo posible, mantener algún tipo de actividad para ir recuperando la normalidad.

Tratamiento farmacológico de la lumbalgia

En etapas iniciales de dolor lumbar se pueden aplicar remedios no farmacológicos sencillos como la aplicación de frío y calor, reposo ligero o ejercicios de fisioterapia e higiene postural. En estos casos, el médico debe valorar la prescripción de analgésicos contra el dolor de espalda. Suele ser habitual la administración de analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. El paracetamol o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, suelen prescribirse, sin embargo, durante breves periodos de tiempo. En aquellos casos en los que el paciente no responda a este tipo de analgésicos habrá que recurrir a otros medicamentos.

Otros tipos de dolor crónico

Dolor pélvico

El dolor pélvico crónico es el dolor que afecta a las estructuras de la región pélvica. Entre las causas del dolor pélvico crónico en mujeres pueden estar las de carácter ginecológico. Otras situaciones que pueden cursar con dolor en la zona pélvica son las enfermedades inflamatorias intestinales y la cistitis, entre otras.

Dolor cervical

El dolor en la zona cervical suele ser un dolor común en la población. La causa más común de dolor cervical son las lesiones debidas a traumatismos o al deterioro progresivo. El tratamiento fisioterapéutico puede ser de ayuda en el control y tratamiento de las molestias cervicales. La higiene postural preventiva también es necesaria para prevenir nuevos casos de dolor cervical. De igual modo, puede ser útil el tratamiento con fármacos analgésicos y antiinflamatorios o miorrelajantes, siempre con supervisión médica.

Dolor de cabeza

Los dolores de cabeza crónicos aparecen 15 días o más al mes, durante más de tres meses. Los dolores de cabeza crónicos en muchas ocasiones no tienen una causa que los provoque. Este tipo de dolor se suele prolongar durante más de cuatro horas e incluye la migraña crónica, el dolor de cabeza crónico de tipo tensional o la cefalea hemicránea.

Marta queda muy satisfecha por la información facilitada por el Asesor Médico de MAPFRE teCuidamos y pide cita con su especialista en medicina del dolor para que le examine y pueda establecer el diagnóstico y, en su caso, el tratamiento más adecuado.

El Asesor Médico resuelve cualquier consulta llamado al 900 805 707, completando nuestro formulario online o a través de la app de MAPFRE.

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