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Publicado enero 2026
11 Min de lectura
Prevenir caidas en mayores
Tomás, socio del Club Mapfre, tiene 74 años y vive solo en su piso. Desde que enviudó, mantiene sus rutinas: baja a por el pan, cocina y procura moverse cada día, aunque recibe ayuda tres veces por semana para las tareas del hogar. En los últimos meses ha notado que el equilibrio ya no es el de antes y que un despiste en casa como una alfombra que se mueve o el suelo húmedo del baño pueden acabar en susto para él. Sus hijas, que viven en otra zona de la ciudad, le llaman y comparten la inquietud por si su padre se cae y tarda en pedir ayuda.
Como se beneficia de todas las ventajas de pertenecer al Plan de Fidelización de Mapfre, Tomás ha contactado con el Experto Yo Me Ocupo del Club Mapfre para pedirle consejo sobre cómo evitar caídas en personas mayores y poder seguir viviendo tranquilo y sin renunciar a su independencia. Nuestro Experto le ha proporcionado de forma gratuita una guía con recomendaciones para prevenir caídas, pensadas para reducir riesgos y ganar seguridad en el día a día: cambios en el hogar, hábitos que refuerzan la estabilidad y señales de alerta a tener en cuenta.
- Riesgos
- Precaución
- Consecuencias
Riesgo de caídas en personas mayores
El riesgo de caídas aumenta considerablemente a partir de los 65 años, convirtiéndose en la principal causa de lesiones y hospitalizaciones en este grupo de edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 28% y el 35% de las personas mayores de 65 años experimentan alguna caída anualmente, porcentaje que aumenta progresivamente a medida que avanza la edad.
Las causas de caídas en personas mayores son múltiples y a menudo se combinan entre sí:
- Factores intrínsecos: incluyen la disminución de la fuerza muscular, problemas de equilibrio, deterioro de la visión y la audición, enfermedades crónicas como la artrosis o el párkinson, y la toma de determinados medicamentos que pueden provocar mareos o somnolencia. La osteoporosis también aumenta la fragilidad ósea, haciendo que cualquier tropiezo tenga consecuencias más graves.
- Factores extrínsecos: están relacionados con tu entorno. Suelos resbaladizos, alfombras sin fijar, iluminación deficiente, cables sueltos por el suelo, escalones irregulares o la falta de agarraderas en zonas críticas como el baño representan peligros constantes. El calzado inadecuado, como zapatillas sin sujeción o con suelas desgastadas, también incrementa el peligro de resbalones.
Si tienes movilidad reducida puedes sentirte inseguro al caminar, lo que paradójicamente aumenta la tensión muscular y el riesgo de perder el equilibrio. Los cambios posturales bruscos, como levantarte rápidamente de la cama o del sofá, pueden provocar mareos y desequilibrios. Además, situaciones cotidianas como alcanzar objetos en estanterías altas, agacharte para recoger algo del suelo o caminar por superficies irregulares representan momentos de especial vulnerabilidad que requieren precaución adicional.
¿Dónde hay más riesgo de caídas?
Los lugares de paso son en los que se producen más caídas: el baño, la cocina, los pasillos y las escaleras. Un suelo mojado, una alfombra que se mueve o una luz insuficiente pueden convertir un gesto cotidiano en un tropiezo.
Cómo evitar caídas en personas mayores
La prevención de caídas en personas mayores comienza por adaptar tu hogar para convertirlo en un espacio más seguro:
- Elimina obstáculos de pasillos y zonas de paso, retira alfombras sueltas o fíjalas con cinta adhesiva antideslizante, y organiza los cables eléctricos pegados a las paredes.
- Instala barras de apoyo en el baño, junto al inodoro y dentro de la ducha o bañera.
- Coloca bandas antideslizantes en la bañera y asegúrate de que todas las estancias cuenten con iluminación adecuada, especialmente las escaleras.
- Los interruptores luminosos o luces nocturnas en el dormitorio y el pasillo te ayudarán durante la noche.
Evitar caídas en personas mayores pasa también por mantener buenos hábitos de salud:
- Realiza ejercicio físico regularmente para fortalecer tus articulaciones, tus músculos y mejorar tu equilibrio. Actividades como caminar, el tai chi o ejercicios específicos de equilibrio son muy beneficiosos.
- Acude a revisiones médicas periódicas para controlar tu visión, audición y salud general.
- Si tomas medicamentos, consulta con tu médico sobre posibles efectos secundarios que puedan afectar tu estabilidad.
Otras recomendaciones para prevenir caídas son:
- Usa calzado ergonómico cerrado, cómodo y con suela antideslizante, evitando andar descalzo o en calcetines.
- Guarda los objetos que uses frecuentemente a una altura accesible para no tener que subirte a escaleras o banquetas.
- Cuando te levantes de la cama o de una silla, hazlo despacio para evitar mareos.
- Considera el uso de ayudas técnicas para mayores como bastones o andadores si tu médico lo recomienda; no son una señal de debilidad, sino herramientas que te proporcionan mayor seguridad y autonomía.
- Mantén tu hogar ordenado y limpia los derrames inmediatamente.
- Si vives solo, valora solicitar servicios de asistencia domiciliaria o teleasistencia. Estos recursos te proporcionan apoyo en las tareas del hogar y la tranquilidad de saber que puedes pedir ayuda rápidamente si la necesitas.
Consecuencias de caídas en personas mayores
Las consecuencias de caídas en personas mayores van mucho más allá del golpe inmediato:
- Fracturas. Físicamente, las caídas pueden provocar fracturas, especialmente de cadera, muñeca o vértebras, que requieren hospitalización y cirugía. Las fracturas de cadera son particularmente graves, ya que implican largos periodos de inmovilización y rehabilitación, reduciendo drásticamente tu calidad de vida. También pueden causar traumatismos craneoencefálicos, contusiones, heridas y dolor crónico que limita tu movilidad futura.
- Secuelas psicológicas. Más allá de las lesiones físicas, las secuelas psicológicas son igualmente importantes. El síndrome post-caída se caracteriza por un miedo intenso a volver a caerte, lo que te lleva a limitar tus actividades diarias y reducir tu movilidad. Esta autorrestricción genera un círculo vicioso: al moverte menos, pierdes fuerza muscular y equilibrio, aumentando paradójicamente el riesgo de nuevas caídas. La pérdida de confianza en ti mismo puede derivar en aislamiento social, desánimo, depresión y ansiedad.
- Dependencia funcional. Esta es otra consecuencia grave. Muchas personas mayores que sufren caídas pierden autonomía y requieren ayuda para actividades básicas como vestirse, asearse o preparar comidas. Esta pérdida de independencia afecta profundamente tu autoestima y puede llevarte a necesitar institucionalización o cuidados permanentes.
- Incremento del gasto. Las caídas también tienen un impacto económico considerable para ti y tu familia, incluyendo gastos médicos, rehabilitación, adaptaciones del hogar y posibles cuidadores.
- Complicaciones médicas. Además, existe el riesgo de complicaciones médicas derivadas de la inmovilización prolongada, como úlceras por presión, infecciones respiratorias o trombosis venosa.
En caso de que sufras una caída, lo primero es priorizar tu seguridad: respira, valora si puedes moverte sin dolor fuerte y pide ayuda. Llama a emergencias si te has dado un golpe en la cabeza, tienes dolor intenso, imposibilidad de levantarte o mareo. Después, analiza qué falló (luz, alfombra, calzado, prisa) para corregirlo cuanto antes y evitar que se repita.
Otro riesgo importante es permanecer en el suelo mucho tiempo. El frío, la deshidratación o las úlceras por presión pueden aparecer rápido, y la inmovilidad favorece infecciones y trombos. Por eso conviene tener el teléfono o un sistema de teleasistencia para pedir ayuda.
Recuerda que la prevención activa es fundamental para mantener tu bienestar, autonomía y calidad de vida en esta etapa vital.
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